Cartas a mi hijo de 2 años (XI)

CUANDO TU FE SE TAMBALEE

Finales de mayo, 2020

Querido Hijo:

Te decía en la última carta que el entorno podría llenarte de dudas… A lo largo de mi existir he escuchado con insistencia que “la religión y la iglesia adoctrinan niños” Lejos de nuestras intenciones está la imposición de nuestro pensar y sentir porque eres fruto del amor no de los condicionamientos sociales, y por tanto, libre desde tu concepción en espíritu y cuerpo. (Otro día te hablaré de la libertad, aunque ya hemos tenido alguna conversación al respecto)

Mis padres jamás me dieron “clases de religión”, mis padres fueron y son espejo de Dios. (Eso es muy complejo de entender cuando tu corazón se blinda a la Fe). Tu abuela Milagros jamás asomó en sus labios una palabra de imposición de creencias. Hijo, las creencias no se imponen, cuando es dictatorial la educación deja de ser educación, cuando el creer adquiere carácter imperativo cambia el verbo a someterse. Las palabras de mi madre fueron bálsamo en mis tempestades, y el Dios de tu abuela se hizo mi Dios. Cada experiencia religiosa es única y solo transferible en las acciones. Es la visibilidad del Padre en los actos ordinarios de las personas lo que nos acerca a Él y genera nuestro propio conocimiento del Mismo.

No es adoctrinamiento, hijo, pero como te hablo, te miro, te siento y me comunico sin alma… Cariño, Dios se inscribe en la esencia de lo que soy, y no es para nada una ideología. ¿Podría yo dejar un día de dar mención ya sea en palabra,gesto o acción, a mis padres? No puedo, amor… si los derramo en mi mirada. Se me escapan en los poros de la piel.

Hijo, pido que tu fe se tambalee, que se llene de dudas que solo se respondan con más y más preguntas… porque eso te hará crecer. Pero no dejes nunca que te la tambaleen, que sean los otros los que tomen licencias que no le corresponden y lleven las cuerdas que nos unen a la vida.Y pido que tengas FE, porque el que no CREE, se queda vacío y el vacío es la búsqueda exterior de llenar un pozo tapado a lo externo, por tanto llega el desespero, la angustia y la amargura de no poder a qué o quién agarrarse.

TE QUIERE SIEMPRE, TU MAMI MILY

Mª MILAGROS TITOS PADILLA
CARTAS A MI HIJO DE DOS AÑOS

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