Grupo de liturgia

Esta es la tarea más importante de la comisión litúrgica dentro de la parroquia: Ocuparse de que la parroquia desarrolle una vida litúrgica auténtica, es decir preparar, animar y revisar las celebraciones en sintonía con el párroco.

INTRODUCCION

Para que exista una participación activa y plena, deben existir unos ministerios. Ministerio quiere decir servicio. Así como Cristo «no vino a ser servido, sino a servir»(Mt 20, 28), la Iglesia, sacramento y señal de Cristo, es toda ella ministerial. Existe para servir. Por ello debe manifestarlo en todas sus actividades. Con más razón en la liturgia, ya que es la epifanía de la Iglesia.

Los ministerios existen para el bien y el servicio de la comunidad, por voluntad de Cristo y, luego, por evolución y necesidades de la misma celebración. No existen como consecuencia de una estrategia o una táctica para organizar mejor las celebraciones. Los ministerios son esenciales a la Iglesia (1 Co 14, 5; Ef 4, 12).

Por todo ello, actualmente, nos encontramos con la siguiente diversidad de ministerios:

  • Ministerios ordenados: obispo, presbítero y diácono.
  • Ministerios instituidos (Se llaman a éstos ministerios instituidos porque los llamó así Pablo VI al reformar y suprimir las llamadas «órdenes menores» (subdiaconado, ostiario, etc.): lector y acólito.
  • Ministerios de hecho: Se llaman a los ministerios que ejercen laicos y laicas de manera estable o simplemente ocasional.

¿Qué es un equipo parroquial de liturgia?

Para toda esta organización de los ministerios es necesario el equipo litúrgico. Se trata de un grupo de  personas que se reúnen para preparar la Eucaristía y los sacramentos. Un equipo de liturgia es un instrumento de primer orden para garantizar no sólo la buena imagen y la marcha de una celebración, sino también para la pastoral de la liturgia y de los sacramentos.

La preparación debe mirar estos tres aspectos:

  • El aspecto ritual, es decir, el desarrollo y el ritmo de la celebración, los signos, etc.
  • El aspecto pastoral: en la clave de evangelización, la unidad culto-vida, la incidencia de la liturgia en la espiritualidad, etc.
  • El aspecto musical, los cantos e instrumentos.

El equipo debe estar en coordinación con el  párroco. Esta coordinación es indispensable y constituye también un servicio para el bien de todos.

Según aconseja  la Ordenación General del Misal Romano:

  • La eficacia pastoral de la celebración aumentará, sin duda, si se saben elegir, dentro de lo que cabe, los textos apropiados, lecciones, oraciones y cantos que mejor respondan a las necesidades y a la preparación espiritual y modo de ser de quienes participan en el culto.
  • El sacerdote, al preparar la misa, mirará más bien el bien espiritual de la asamblea que a sus necesidades preferidas. Tenga además presente que una elección de este tipo estará bien hacerla de común acuerdo con los que ofician con él y con los demás que habrán de tomar parte en la celebración, sin excluir a los mismos fieles en la parte que a ellos más directamente les corresponde.
  • Y puesto que las combinaciones elegibles son tan diversas, es menester que, antes de la celebración, el diácono, los lectores, el salmista, el cantor, el comentarista y el coro, cada uno por su parte sepa claramente qué textos le corresponden y nada se deje a la improvisación. En efecto, la armónica sucesión y ejecución de los ritos contribuye muchísimo a disponer el espíritu de los fieles a la participación eucarística (OGMR 313).

Perfil de los miembros

Los rasgos ideales de los miembros de una comisión litúrgica serían:

  • Testimonio de vida cristiana: sean conocidos en la parroquia y aceptados como creyentes.
  • Sensibilidad litúrgica: personas con sentido de Dios, que vivan las celebraciones.
  • Servidores de la comunidad: que no busquen protagonismo personal, ni se afanen por satisfacer sus propios deseos.
  • Tener las cualidades elementales para poder desarrollar este servicio.

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