Kairós, dando testimonio de su fe, con palabras y obras.

Este fin de semana ha sido muy intenso y con sesión doble de actividades.

Por la mañana estuvimos colaborando en la recogida de alimentos que organiza Caritas. En dos turnos cuatro Kairos colaboramos recogiendo alimentos en un supermercado del barrio con mucha participación de la gente. Hubo una anécdota que nos dio una lección y que fue como vivir en directo la parábola de la viuda pobre: llego un señor de los que esquivamos por las calles porque se ponen a pedir, después de mirarnos un rato se metió en el super y al salir nos dio unos pocos alimentos, se acercó a uno de nosotros y nos dijo que iba a comprar bebida pero que en vez de eso se gastó el dinero en “comida para los pobres”. Nos dio un GRAN EJEMPLO.

Por la tarde la cosa fue muy distinta, desde la parroquia de Jamilena, su párroco nos invitó a dar testimonio a los jóvenes que se confirmaban este año para formar un grupo de Kairos.
Fuimos los dos acompañantes y tres voluntarias del grupo y porque no cogíamos más en el coche.

Tras perdernos en el camino (no sé si por culpa del GPS o de la copiloto que daba las instrucciones) y tener que ir marcha atrás por uno de esos caminos de los olivares de Jaén, llegamos a una pequeña ermita con unas vistas espectaculares donde nos esperaban 30 jóvenes, que aunque al principio estaban muy revoltosos poco a poco se fueron metiendo en la dinámica. Los acompañantes les explicaron lo que es un grupo de Kairos y nosotras les contamos nuestra propia experiencia, fue muy bonito transmitir a gente de nuestra edad lo que Jesús supone para nosotros, aunque no todas hablamos por la vergüenza, al menos estuvimos allí apoyando. Cuando terminamos estuvimos hablando un rato con los jóvenes y propusimos proyectos en común para el futuro.

Esperemos que esto que sembramos de sus frutos y pronto veamos un nuevo grupo de Kairos en Jamilena.

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