Cartas a mi hijo de 2 años (VI)

NADIE TE AMA COMO YO… MIRA LA CRUZ

Abril de 2020

Querido hijo:

Qué hermoso despertar, los días transcurren en este mundo mágico que nos hemos empeñado en crear. En este donde la Fe reza desde el subir de la persiana hasta la cruz en la frente, que los dedos de tus padres te marcan al caer de la tarde; para bendecir los sueños que también han aprendido a orar.

Cada entrada al salón de abajo exige, por tu parte, un buenos días a la Virgen y al Señor. Cuando nos vamos por la tarde, te despides igualmente de ellos dejando el último beso de tus labios para el Niño Jesús que en su cuna te espera sonriente.

La misa de las 11.00 invitan a tus pequeñas piernas a postrarse en el momento de la Consagración en bendito gesto de imitación a las de tu abuela Milagros. Y solo puede ser Dios quien entra y tus ojos se cierran para verlo, amor.

Ayer fue aún más especial, porque era el Papa el que suspendía tus dibujos de la tele para bendecirnos. Peleábamos para que guardaras silencio y tú insistías en que no tenías que callar. Qué verdad, nuestra Fe no se puede silenciar. Y entonces las voces se mezclaban para dejar oír solo una palabra, LA PALABRA.

“Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza” HOMILÍA DEL PAPA DURANTE LA BENDICIÓN URBI ET ORBI EXTRAORDINARIA

Y miramos porque el silencio de tus labios nos empezó a preocupar, y allí estabas tú abrazando la Cruz, entregándote con toda la Fuerza que un niño y su más inmaculada inocencia saben dar.

“Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad”HOMILÍA DEL PAPA DURANTE LA BENDICIÓN URBI ET ORBI EXTRAORDINARIA

Y tus labios empezaron a hablar otra vez: “Te quiero mucho, Señor” Y los ojos de la abuela cansados de llorar, se llenaron de lágrimas inéditas, porque es cierto que todo lo que Dios toca se hace nuevo. Dios Manifiesto otra vez en tu pecho, mirándonos hasta lo más hondo de nuestro ser sin nada que reprocharnos, solo calmando, solo haciendo bálsamo nuestra inquietud…. AMOR EXTREMO.

“Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).”

“¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?” Cómo no creer en Dios, si tú hijo mío, eres prueba palpable de su existir; si tú, amado mío, aumentas mi Fe.

TE QUIERE SIEMPRE, TU MAMI MILY

Mª MILAGROS TITOS PADILLA
CARTAS A MI HIJO DE DOS AÑOS

Los comentarios están cerrados.