¿Cómo funciona la convivencia de manera cristiana?

¿Cómo funciona la convivencia de manera cristiana?
Cuando el «poder» ocupa el centro de la sociedad, esta se estructura según el derecho de la fuerza. Pero esto no es cristiano, ya que hace que la convivencia se convierta en una especie de lucha por la supervivencia.
Cuando es el «trabajo» el que se sitúa en la cúspide de la convivencia social, el ser humano termina convirtiéndose rápidamente en un mero engranaje sin sentido o en un esclavo.
Y Dios tampoco quiere que lo más importante sean ni la «casualidad» ni la «suerte»; de ser así, la vida se asemejaría a una lotería que pareciera tocar solo a las personas equivocadas y nosotros la viviríamos tan solo según nuestros instintos e impulsos…
La doctrina social católica nos recuerda que el plan maestro de Dios para la convivencia social se llama caridad social. Viviendo de cara a un Dios personal que nos quiso y que quiere algo para nosotros, nos convertimos en hijos de un padre común y en hermanos y hermanas entre nosotros.
Cuando el agradecimiento, el sentido y la responsabilidad determinan nuestra vida individual y colectiva, surge entonces una cultura de aprecio recíproco…
(DOCAT 308)

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