Santos Mauricio, Exuperio y Cándido

Nuestra Señora de la Merced. El 10 de agosto de 1218, en la catedral de Barcelona, ante el rey Jaime I (que tenía 10 años) y el obispo Berenguer de Palou, Pedro Nolasco (v. 29 enero) y un grupo de compañeros tomaron el hábito de la Orden de la Merced para la redención de cautivos en tierras de moros. Pedro Nolasco se había sentido llamado a esta misión por la Virgen María, a la que él dará este nombre: de la Merced, o sea, de la gracia, de la misericordia; la tradición habla de una aparición de la Virgen haciendo visible esta llamada. Y desde entonces. Nuestra Señora de la Merced será estímulo para toda liberación. Continuar leyendo >